Mi greñitas Bali no se queja, es bien dócil y noble. No he encontrado el tiempo de cortarle el pelo, pero ya se lo quité de los ojos y del trasero para que esté más cómoda.
Mi viejita Balita ya me está empezando a necear con las actividades de la rutina y prefiere hacer lo que ella quiere. Pero no por eso deja de ser una muy buena perrita.