Le gusta hacer reír a sus compañeros, y a veces nosotros debemos de contener la risa cuando hace algo que no es apropiado, pero es muy difícil ya que es muy simpático.
Desde ese día ya la ha aplicado varias veces el “¡no la mamá!, ¡no la mamá!”; aunque a veces la cambia por “¡no la papá!, ¡no la papá!”. Nuestro traviesísimo hermoso.
Lo más irónico es que ya llevo más de dos semanas que no he encontrado el tiempo para jugarlo jaja. Este es mi intento de homenajear el arte del juego, aunque tengo que confesar que los lentes que me puse no van muy bien con el estilo.
Y así concluye nuestra trilogía de historias con nuestro chiquito. Ésta es la que pasó hace más tiempo, y desde entonces sigue siendo igual de temerario para brincar y aventarse; justo hoy se subió arriba de mí en la cama y se aventó hacia la orilla.
Técnicamente dijo “¿me estás chisteando?” lo que lo hizo más gracioso. De tanto escucharnos hablar en español él pensaba que había nacido en México. Yo creo que va a aplicar la de “los mexicanos nacemos donde nos da nuestra regalada gana”.