Uno pensaría que la Primavera está a la vuelta de la esquina, pero no. La nieve como quiera, lo pesado en estos días ha sido el fuerte viento, mucho aironazo.
Por lo menos por la primera semana después de que adelantamos los relojes, cada que veo la hora pienso en cuál sería la hora si no hubiéramos adelantado el reloj. Que feo por los de Colombia Británica que lo adelantaron permanentemente.
Es difícil cuando se me junta el trabajo y Balita está pidiéndome jugar (rascando la pared con su patita). O cuando trato de dibujar el cómic y me insiste en jugar (cough, cough). Lo que me sorprende es que todavía corre mucho y atrapa la pelota.
No sé si es mala o buena suerte que a una le gustan las crepas y al otro los hotcakes. Lo malo es que toma más tiempo cocinar, lo bueno es que los adultos comemos de todo. El sábado pasado sí me sentí como con un desayuno de película, basto y variado.
Cerró los ojos en el auto, llegamos a la casa, su mamá lo subió a su cama (yo me encargué de la princepa) y seguía dormido, por la mañana lo cambió dormido y lo volvió a subir al auto. Se debió de sacar un buen de onda al despertarse y ver que ya era otro día e íbamos a la escuela.
Mi viejita Balita ya me está empezando a necear con las actividades de la rutina y prefiere hacer lo que ella quiere. Pero no por eso deja de ser una muy buena perrita.