Lo más irónico es que ya llevo más de dos semanas que no he encontrado el tiempo para jugarlo jaja. Este es mi intento de homenajear el arte del juego, aunque tengo que confesar que los lentes que me puse no van muy bien con el estilo.
Y así concluye nuestra trilogía de historias con nuestro chiquito. Ésta es la que pasó hace más tiempo, y desde entonces sigue siendo igual de temerario para brincar y aventarse; justo hoy se subió arriba de mí en la cama y se aventó hacia la orilla.
Técnicamente dijo “¿me estás chisteando?” lo que lo hizo más gracioso. De tanto escucharnos hablar en español él pensaba que había nacido en México. Yo creo que va a aplicar la de “los mexicanos nacemos donde nos da nuestra regalada gana”.
De repente Nicky se avienta así unos comentarios bien curiosos, por ejemplo su maestra me contó que una vez dijo en su guardería que no quería pastel de chocolate porque “iba a engordar”. Lo más gracioso es que no lo dice jugando.
Pero hay que aprovechar todos los momentos, ya sólo unos pocos años más y Omi preferirá irse con sus amigas, y luego Nicky hará lo propio algunos años después.
Historia verdadera, osote que hicimos. Honestamente nunca esperé que hubiera un vestidor para quitarse sólo los zapatos/botas y otro para cambiarse al traje de baño, pero la verdad es que sí tiene sentido. Fuera de eso, fue muy divertido ir a nadar.
La verdad sí me asusté mucho (de que no quisiera su pollito que le dio una nueva razón para vivir), fue muy preocupante, lo bueno es que luego a la hora ya estaba como siempre. A ver que pasa, pero siempre estaremos agradecidos por tu amor Balita.
Uno pensaría que la Primavera está a la vuelta de la esquina, pero no. La nieve como quiera, lo pesado en estos días ha sido el fuerte viento, mucho aironazo.