Nomás nos acercamos a la primera catarata y mi mente viajó 28 años al pasado y recordé que uno se empapaba (y que el impermeable daba una falsa sensación de seguridad); pero hey, las risas no faltaron.
Le gusta hacer reír a sus compañeros, y a veces nosotros debemos de contener la risa cuando hace algo que no es apropiado, pero es muy difícil ya que es muy simpático.
Desde ese día ya la ha aplicado varias veces el “¡no la mamá!, ¡no la mamá!”; aunque a veces la cambia por “¡no la papá!, ¡no la papá!”. Nuestro traviesísimo hermoso.