De repente Nicky se avienta así unos comentarios bien curiosos, por ejemplo su maestra me contó que una vez dijo en su guardería que no quería pastel de chocolate porque “iba a engordar”. Lo más gracioso es que no lo dice jugando.
Cerró los ojos en el auto, llegamos a la casa, su mamá lo subió a su cama (yo me encargué de la princepa) y seguía dormido, por la mañana lo cambió dormido y lo volvió a subir al auto. Se debió de sacar un buen de onda al despertarse y ver que ya era otro día e íbamos a la escuela.
Historia verdadera. Le regalaron ese juguete y me puso su manita y me dijo que olía feo y que tenía que ir a bañarse, a pesar de que se había bañado un par de horas antes y olía a limpio. En fin, ¡feliz año nuevo! ¡Mis mejores deseos para lo que viene!